La reducción del nivel de oxígeno
disuelto en agua a valores por debajo de 0,2 a 0,3 ppm es imprescindible para
evitar la oxidación del producto final.
La técnica más común de desaireación del
agua combina un sistema de saturación de CO2 bajo condiciones de
vacío. Con ello obtenemos un agua de gran calidad, lista para su mezcla con el
producto terminado en la planta de blending o simplemente como fluido a
utilizar en las fases de empuje y recuperación de producto.
No solo el sistema de producción de agua
sino todo su entorno, desde la filtración hasta los tanques de almacenamiento,
se diseñan para que las especificaciones de nivel de oxígeno se cumplan en
cualquier punto de la instalación.