Carbonatación y Blending son dos conceptos
íntimamente ligados en la industria de bebidas. El control en la adición del
CO2 y la precisión, tanto en la dilución del concentrados como en la
mezcla de ingredientes proporcionan esas cualidades sensoriales que hacen
inconfundibles sus productos.
Carbonatación
Una gran parte de refrescos que se
consumen en el mundo son sometidos a procesos de carbonatación, bien sea para
dotarles de esa efervescencia característica fruto de la dilución del ácido
carbónico, como también para conseguir un efecto conservante mediante la
reducción del pH.
En la elaboración de la cerveza, el proceso
de carbonatación es natural y propio de la fermentación. En este caso, las
plantas de carbonatación permiten controlar y añadir el carbónico necesario
para estandarizar el resultado final.
Bien sea para cerveza o para cualquier otra
bebida carbonatada, el control minucioso de la temperatura y la presión de
saturación durante la adición, así como un sistema de mezcla eficiente y un
diseño muy preciso que evite pérdidas y desprendimientos, son primordiales en
la concepción del sistema de carbonatación y mezcla.
Blending
En la industria cervecera, la
implantación de un sistema de Blending permite incrementar la capacidad de
producción hasta un 15% sin necesidad de ampliar las bodegas.
El procedimiento consiste en la fermentación
de una cerveza estándar de alta densidad o high gravity. En función del
tipo de cerveza a comercializar, se procede a su dilución mediante la mezcla
con agua desaireada. El proceso de blending es previo al de carbonatación,
aunque muy habitualmente se funden en un único sistema de
blending-carbonatación-mezcla, permitendo así optimizar la cantidad de
instrumentación necesaria.
La medición en línea de la velocidad de
propagación del sonido en la cerveza, dependiente del contenido de alcohol y
del contenido en carbónico, permite obtener el valor del extracto seco
primitivo y, con ello, calcular la proporción de agua a añadir. Dos lazos de
regulación en cascada nos permiten asegurar un ajuste fino sin perder la
fiabilidad propia de la producción a escala industrial.
Para obtener una repetibilidad absoluta es
imprescindible un control preciso y robusto. El proceso de cálculo en el
blending tiene en cuenta múltiples variables como temperatura, presión,
densidad, contenidos de alcohol..., para ello disponemos de una completa gama
de soluciones diseñadas para cubrir las necesidades de cualquier tipo de
bebida.